6 de febrero de 2007

Un relato corto

Les dejo algo que escribí el otro día. Espero que les guste.


Le dije si

Fue lo segundo que le dije. Lo primero fue hola. Era lo que se esperaba, no? Al fin de cuentas, ella estaba loca. Y la norma dicta que a los locos hay que seguirles la corriente.

Cuando fui la segunda vez pasó lo mismo, solo que ya tenía además que recordar que le había dicho que si la vez anterior… no quería enojarla, al fina de cuentas, pobrecita, ya tenía lo suyo. La charla fue amena los primeros días, si, pero luego fue cayendo. A veces no hablaba yo, lo hacia todo ella. No hacia falta, ella sabía que yo estaba de acuerdo con todo lo que decía, ya lo habíamos conversado las otras veces.

Un día se me ocurrió decirle que no. No hubo grandes aspavientos, ni enfurecidas reacciones. Se limitó a exponer todos sus argumentos, los que por cierto yo ya conocía y eran los mismos que otras veces. Escuché y asentí y al final decidí mantenerme en mi posición, no. Pasó casi una semana antes de que pudiera volver a visitarla. Cuando llamaba al hospital, me decían que no quería verme o que tenía no se que cosa. Cuando por fin pude volver, era todo ternura y amabilidad… y ella también, aunque si había oportunidad, me demostraba cuan en lo cierto estaba y yo asentía vehementemente.

Yo notaba que mi vida iba cambiando cada vez más, antes hacia muchas cosas y ahora solo iba de visita al hospital. Que raro. Se lo comenté a ella, como lo hablábamos todo. Me dijo que era normal, al fin de cuentas, ella estaba en el hospital y estaba encariñada conmigo. Al tiempo fui a un psicólogo… tenía que cerciorarme que yo no me estaba volviendo loco. Dicen que no, perooo… y si era contagioso?

Era un tipo amable. Hablaba tranquilo y la música era tan delicada y suave que hasta king kong se hubiera calmado. El me iba descubriendo, tirándome ciertas cosas a la cara. Yo, por mi parte, le dije a todo que si, total, todos los psicólogos están medio locos y como a los locos hay que decirles que si, eso hice.

Yo le conté a ella como me iba con mi terapeuta y ella me contaba de cómo la trataba el suyo. Y que el mío era malo y no servía, que dejara de ir. Tenía razón, para que iba a ir, además, a ella no le podía decir que no, como estaba loca…

Al final, dejé de ir. Eso le dije a ella, pero yo seguí yendo. Por curiosidad, de esa malsana que le agarra a uno. Yo seguía diciéndole que si al terapeuta, era muy relajante y me tranquilizaba.

Un día me dijo: te vamos a llevar a un lugar muy cómodo y tranquilo donde vas a poder estar sin que nadie te moleste todo el tiempo que quieras.

No se cuanto hace que estoy acá. Ya no me acuerdo. Pero hoy se hizo la luz, vi la verdad. El loco soy yo! O no? Tal vez ella me lo pasó. Acá estoy cómodo pero, no tanto. Aún así, no le dije que no, total, es un todo incluido. Hoy vino una señora muy amable, me dijo que a la noche me venía a buscar para llevarme con ella a un lugar más tranquilo y sin problemas, que la siguiera hacia la luz.

Yo le dije que si, como a los locos, era tan dulce, como le iba a estropear la emoción que tenía por llevarme?

1 comentario:

T (sujeto tácito) dijo...

Tranquilo. El flaco sin confrontaciones.